jueves, mayo 24, 2007, Publicado por Carlos Killian a las 12:40 p. m.

METAMORFOSIS

Salpicado por las baldosas de la incertidumbre,
dos bandoneones suspiran desinflados por el humo,
y esos taxis llenos de preguntas, pero sin respuestas,
concentran las hojas ocres de mi otoño,
cansado de pintarlas una por una.
Sacudo los gorriones de mis párpados,
pintando alas en las cicatrices de esos besos ya olvidados,
dejando volar mis vértebras sobre los pétalos de tu piel.
Tu piel que me sabe a primavera.
Sirena joven, heroína del silencio, reina de la lluvia
que empapa los senderos de mis venas,
dulce racimo de joven vino de La Mancha…
muerdo la manzana del edén de tus pequeños médanos
mientras absorbo la sabiduría de tus sueños.
Eres la cara opuesta de la muerte,
ofreciéndome tus semáforos en verde.
Árbol tierno que me invita a penetrar en tu párvulo jardín.
Humedecido por el rocío de tu vientre me deslizo.
Por el puerto de tu boca, por el barro de tu herida.
No sé si es tu sudor o son mis lágrimas,
pero no quiero pensar. Sacudo mi cabeza como un gato,
lo único que deseo es llegar donde Venus se convierte en universo,
y dejar que tus mariposas despidan el funeral de mis viejos amores.
Quiero vagar por tus calles, aquellas donde se emborrachan los poetas muertos,
extendiendo su licor en tus entrañas, donde los pájaros anidan en cada metáfora.
Es en este viaje temporal donde se confunde la realidad con tu penumbra.
Hoy hace frío, mucho frío. Huele a lluvia, huele a ti. Y tiemblo. Necesito una última copa. Permite que el agua sea un ruego entre estas calles ahogadas. .
Y luego déjame entrar… conviérteme en poema.


KILLIAN